Artículos sobre ciencia y tecnología de Mauricio-José Schwarz publicados originalmente en El Correo y otros diarios del Grupo Vocento

junio 28, 2008

Cuando todo es un mal sueño

Seguimos sin saber por qué necesitamos dormir y por qué soñamos, pero cada vez sabemos más sobre los efectos de los desarreglos del sueño y cómo han sido malinterpretados a través de la historia, a veces con consecuencias atroces.

"Pesadilla", cuadro del pintor danés Nicolai Abraham
Abildgaard (D.P. vía Wikimedia Commons)
Imagine que despierta y descubre que está absolutamente inmóvil, paralizado. Intenta mover cada uno de sus miembros, manos, piernas, brazos, pero los siente como si estuvieran profundamente anestesiados, o como si tuviera un enorme peso que los inmovilizara. De pronto se da cuenta de que hay voces y percibe unas “presencias” a su alrededor. Quizá hablan, pero usted no les entiende con claridad. Escucha zumbidos y ve luces brillantes. La sensación prevaleciente es que la presencia es malévola o malintencionada, que desea hacerle daño a usted o a los suyos. En algunos casos, la “presencia” puede atacarle sexualmente, estrangularle, sentarse en su pecho y pincharle en distintas partes del cuerpo. Usted trata de gritar, pero tampoco puede hacerlo, aumentando su sensación de impotencia, desesperación y angustia. Es posible que sienta que abandona su cuerpo, o que flota, elevándose o levitando. Cuando la “presencia” desaparece, usted recupera lentamente la capacidad de moverse, a veces con grandes dolores en las articulaciones.

Esta experiencia se podría interpretar de muchas maneras, generalmente en función de la cultura en la que se desarrollen. Evidentemente se trata de una situación en extremo angustiosa y, siendo profundamente vívida, puede dejar una profunda marca en sus víctimas. Lo que hoy sabemos es que usted ha experimentado una de las distintas formas de parálisis de sueño que se conocen. Dicha parálisis suele estar acompañada, como en este caso, de vívidas alucinaciones visuales, auditivas, incluso olfativas. Cuando esto le ocurre en el lapso entre el sueño y la vigilia, es decir, cuando se está despertando, las alucinaciones se llaman “hipnopómpicas”, pero también pueden ocurrir cuando usted está quedándose dormido, en cuyo caso se llaman “hipnagógicas” o, colectivamente, experiencias hipnagógicas e hipnopómpicas, EHH.

No es algo poco frecuente. Los estudios realizados indican que entre el 25% y el 30% de las personas han tenido al menos un episodio de parálisis del sueño con EHH en su vida, y un 25% de estas personas (aproximadamente el 6% de la población) experimentan el fenómeno con cierta frecuencia. En la mayoría de los casos los episodios se presentan por primera vez en la adolescencia, sobre todo alrededor de los 17 años. El fenómeno en sí parece tener relación con el hecho de despertar durante la fase de sueño que los neurocientíficos conocen como REM, por la frase en inglés rapid eye movement o movimiento rápido de los ojos.

Esta fase del sueño está relacionada con las ensoñaciones o sueños que experimentamos, y durante ella nuestros músculos voluntarios se desconectan, presumiblemente con objeto de evitar que nuestro cuerpo lleve a cabo las acciones que estamos soñando, paralizándonos efectivamente. Si recuperamos parcialmente la conciencia durante esta etapa del sueño, la incapacidad de movernos (los músculos están desconectados por los procesos de sueño) y la ensoñación misma del sueño REM se confunden con la realidad generando una experiencia que puede ser aterradora.

Hoy, los investigadores consideran altamente probable que los episodios de parálisis de sueño con EHH sean responsables de algunas de las más persistentes leyendas de muy distintas culturas. Después de todo, durante una gran parte de la historia humana los sueños simples llegaron a considerarse “visiones” religiosas o “revelaciones” divinas cuando no “comunicación con el mundo de los espíritus” si se desarrollaban de formas distintas a las habituales o incluían en su guión a personas fallecidas recientemente, a dioses o a fenómenos que pudieran interpretarse como premoniciones.

Más aún, hoy sabemos que lo que recordamos de nuestros sueños cambia muy rápidamente con las experiencias vividas después de despertar, de modo que con frecuencia las personas reportan haber soñado ciertas cosas al despertarse, y tiempo después ofrecen informes radicalmente distintos, en los que han “reescrito” el sueño para incorporar elementos que no estaban en las memorias originales.

En particular, los estudiosos han identificado a la parálisis de sueño con EHH como una muy probable explicación de la experiencia que llamamos, precisamente “pesadilla”, la pesadez que el diccionario define como “Opresión del corazón y dificultad de respirar durante el sueño”. Se le ha relacionado con demonios como la Ardat Lili de la antigua Sumeria, la vieja demoniaca que podía volar para atacar a los hombres durante el sueño, igual que los efialtes griegos saltaban sobre los durmientes, los íncubos y súcubos romanos, los “mare” alemanes, el kikimora ruso, el cauchmar francés, el ag-rog de Terranova y muchos otros demonios que oprimían el pecho de quien dormía.

De hecho, la prevalencia del mito, la enorme similitud entre las experiencias de las que informan personas de distintas culturas y tiempos y el fenómeno estudiado por los neurocientíficos y psicólogos permite una razonable certeza de que son la misma cosa. Por desgracia, los informes de estas experiencias fueron, con gran frecuencia, tomados como narraciones de hechos reales que se utilizaron como pruebas contra herejes, brujas o brujos que distintas sociedades persiguieron y asesinaron.

Del mismo modo, los científicos han notado la similitud entre la experiencia de la parálisis del sueño con EHH y los informes de “abducciones de extraterrestres” que han dado personas que no son sospechosas de buscar la notoriedad o el dinero que mueven a muchos testimonios en los medios de comunicación. La parálisis, las luces, los zumbidos, la sensación de ser atacado por una presencia, la frecuente componente sexual de las supuestas abducciones y otros elementos que tiene la nueva mitología sobre seres de otros mundos son demasiado parecidos a los relatos de ataques por parte de íncubos, ogros, hags y otros seres como para desecharse como coincidencias sin un estudio profundo.

¿Se puede hacer algo?


La enorme mayoría de los casos de parálisis de sueño con EHH ocurren en gente que duerme principalmente boca arriba, mucho menos en otras posiciones, y estos episodios se intensifican claramente cuando sus víctimas experimentan un aumento del estrés y las preocupaciones. Muchas veces, el sólo saber que lo que se padece es un problema que comparten otras personas y no un misterio individual sirve para hacerlo menos aterrador. Algo de ejercicio, un horario fijo para ir a dormir, tratar de dormir en una posición que no sea boca arriba y evitar la privación del sueño son otras recomendaciones que disminuyen la incidencia de esta experiencia.

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