Artículos sobre ciencia y tecnología de Mauricio-José Schwarz publicados originalmente en El Correo y otros diarios del Grupo Vocento

septiembre 11, 2010

El pirata científico William Dampier

William Dampier - Project Gutenberg eText 15675
William Dampier
(pintura de T. Murray, D.P.
via Wikimedia Commons)
Un pirata sin estudios pero con una curiosidad insaciable y la decisión de observar cuidadosamente su mundo se convirtió en uno de los pilares de la ciencia moderna.

Resulta difícil menospreciar la enorme influencia y valor de William Dampier, y por lo mismo resulta igualmente difícil aceptar que sea uno de los grandes desconocidos de la historia.

William Dampier nació en 1651, en el cenit de la era de la exploración. Quedaba aún mucho mundo por descubrir para Europa, y las grandes potencias enviaban a sus capitanes a hallarlo y beneficiarse de ello. Motivado por una gran curiosidad, Dampier, hijo de un granjero y huérfano a temprana edad, decidió dedicarse a la mar.

Aventurero precoz, viajó a Terranova y a la Indias Occidentales, hoy las islas del Caribe, peleó en la tercera guerra angloholandesa en 1673, luego regenteó una hacienda en Jamaica y poco después alternaba la piratería con el trabajo de leñador en Campeche, México. En 1679 baja hasta Panamá, cruza el Istmo del Darién y llega a Perú para dedicarse a la piratería en la costa oeste de América, desde Chile hasta California, y después al otro lado del Pacífico, en Filipinas, China y Australia, donde, mientras se realizaban labores de reparación de su barco, tomó abundantes notas sobre la flora, la fauna y los habitantes aborígenes.

Después de fracasar como empresario en Sumatra y volver a la piratería, volvió a Inglaterra en 1691 como aventurero curtido y con numerosas notas y diarios cuidadosamente reunidos.

En 1697 Dampier publicó su primer libro Nuevo viaje alrededor del mundo, que sigue reeditándose hoy en día, pues logró llevar a la imaginación de sus lectores de fines del siglo XVII un mundo de aventuras y de hazañas variadas, erigiéndose en el fundador de la narrativa inglesa moderna gracias a su estilo, descrito como exento de toda afectación y de toda apariencia de invención o fantasía. El poeta Samuel Taylor Coleridge lo consideraba “un hombre con una mente exquisita” y recomendaba a los escritores de viajes que lo leyeran e imitaran.

El éxito del libro llevó a que escribiera el segundo volumen, Viajes y descripciones, publicado en 1699, que incluía un tratado sobre los vientos y la hidrografía, o medición de las aguas navegables. Dampier se revelaba allí como la primera persona que correlacionaba los vientos y las corrientes marítimas, y el primero que hizo mapas integrados de los vientos.

Si a ojos del público común había triunfado como un narrador extraordinario, los datos contenidos en sus libros lo situaron también como un verdadero experto de los mares del sur ante el almirantazgo británico, que lo llamó para consultarle sobre la forma más eficaz de explorar esas aguas, llenas de promesas. Como consecuencia, ese mismo año de 1699 se le dio el mando del pequeño buque Roebuck y se le encargó la exploración de la costa oriental de Australia al mando del velero Saint George.

Dampier exploró y bautizó Shark Bay, la Bahía del Tiburón, y las zonas costeras adyacentes a ella, incluidas las islas del Archipiélago Dampier. Después navegó hacia Nueva Guinea, donde descubrió un grupo de islas, entre ellas Nueva Bretaña, y el Estrecho de Dampier que la separa de la isla principal de Nueva Guinea. En el viaje de regreso, en abril de 1701, su barco naufragó en la Isla Ascensión, en el Atlántico. A su regreso a Gran Bretaña, un tribunal militar lo inhabilitó para comandar los barcos de Su Majestad porque, pese a ser un maestro navegante, era un comandante inepto para su tripulación, de temperamento difícil y dado a la bebida.

Dampier se dio tiempo entonces para escribir un libro sobre su fallido viaje a Australia, Un viaje a Nueva Holanda, cuya primera parte se publicó en 1703, el mismo año en que, sin importar su corte marcial de 1701, se le designaba para encabezar una expedición corsaria con los buques St. George, comandado por el propio Dampier, y Cinque Ports, a cargo del teniente Thomas Stradling. Un marinero de este último barco, el escocés Alexander Selkirk optó por quedarse en la isla deshabitada de Más a Tierra, en el archipiélago chileno de Juan Fernández, frente a la costa chilena, por desconfiar de la integridad del barco.

Pese a circunnavegar el planeta, por segunda ocasión en el caso de Dampier, la expedición fue un fracaso económico y volvió a Inglaterra en 1707 para escribir tanto la Reivindicación del Capitán Dampier sobre su viaje a los mares del sur en el buque St. George, publicado ese mismo año, como la segunda parte de Un viaje a Nueva Holanda, que se publicaría en 1709.

Entre 1708 y 1711, Dampier se unió a un nuevo emprendimiento como piloto del velero Duke capitaneado por Woodes Rogers y con el que daría su tercera vuelta al planeta, convirtiéndose en el primer hombre en conseguirlo. En 1709 fondearon frente a Más a Tierra (hoy Isla Robinson Crusoe) y rescataron a Selkirk. La historia del marinero contada a su vuelta a Inglaterra inspiraría a Daniel Defoe su Robinson Crusoe, publicado en 1719.

Sin embargo, Dampier no conseguiría disfrutar el premio de esa, la primera expedición exitosa en la que participara y que rindió beneficios por 200.000 libras esterlinas, pues murió en 1715 en la más absoluta miseria, cuatro años antes de que los patrocinadores de la expedición pagaran a los tripulantes su parte.

Sus obras siguieron ejerciendo una poderosa influencia. Charles Darwin llevó consigo, en su legendario viaje en el Beagle, los libros de Dampier, a los que llamaba “una mina de información". El uso del concepto de "subespecie" que inició Dampier y su descripción de las islas Galápagos ayudaron a guiar sus observaciones.

El naturalista alemán Alexander Von Humboldt era otro admirador que acudió a la obra de Dampier como trampolín para su trabajo, y Benjamin Franklin elogió la precisión de las observaciones meteorológicas del pirata británico.

Por su parte, las innovadoras tecnologías de navegación de William Dampier fueron estudiadas y aplicadas por sucesores como el explorador James Cook y el almirante Horatio Nelson, la víctima más famosa de la batalla de Trafalgar. Las cartas de navegación que confeccionó son de tal calidad que fueron utilizadas por la armada británica hasta bien entrado el siglo XX.

Más del tesoro del pirata

La descripción de Dampier del árbol del pan motivó el viaje a Tahití del Bounty, capitaneado por William Bligh, en 1787, cuando ocurrió el famoso motín. Jonathan Swift, en sus Viajes de Gulliver, inspirados en parte en las aventuras de Dampier, lo menciona como gran marinero y “primo” de Lemuel Gulliver; los salvajes “yahoos” de la parte cuatro del libro están basados en la descripción de Dampier de los aborígenes australianos. Gabriel García Márquez también menciona a Dampier en su cuento El último viaje del buque fantasma.