Artículos sobre ciencia y tecnología de Mauricio-José Schwarz publicados originalmente en El Correo y otros diarios del Grupo Vocento

febrero 14, 2009

¿El cerebro homosexual?

Los prejuicios sobre la homosexualidad, no todos de origen religioso, se están viendo obligados a rendirse ante la evidencia científica de que no describen con precisión la realidad de un importante sector de la humanidad.

Oscar Wilde en 1882, víctima de los
prejuicios contra la homosexualidad.
(Foto D.P. de Napoleón Sarony, via
Wikimedia Commons)
Algunas ideas sobre la homosexualidad están siendo víctimas de avances del conocimiento que quizá ayuden a quitar parte de la presión social sobre un colectivo que, pese a sus logros, sigue estando sometido a rechazo y escarnio por parte de algunos sectores de la población incluso en los países occidentales más avanzados.

La idea de que la homosexualidad era “antinatural” por tratarse de un comportamiento y una identidad sexual poco frecuentes (entre el 4 y el 10% de la población según diversos cálculos, ninguno de ellos demasiado fiables, es importante señalarlo) ha quedado obsoleta ante la abrumadora evidencia de que la homosexualidad también está presente en los animales en estado salvaje. Un estudio de 1999 del biólogo canadiense Bruce Bagermihl indica que se ha observado un comportamiento homosexual en casi 1.500 especies animales distintas, y está plenamente documentado y estudiado en unas 500 de ellas, como las jirafas, los bonobos o chimpancés enanos, cisnes negros, gaviotas, ánades reales, pingüinos, delfines del Amazonas, bisontes americanos, delfines mulares, elefantes (africanos y asiáticos), leones, corderos o macacos japoneses.

Es de notarse que todos estos animales viven en sociedades, es decir, son gregarios, y de ello algunos investigadores deducen que probablemente el sexo no sólo tiene un objetivo reproductivo, sino también puede cumplir otras funciones sociales.

La homosexualidad humana, en todo caso, es mucho menos frecuente que la de algunas de estas especies, pero no por ello es un fenómeno menos complejo que la heterosexualidad misma. En todo caso, establecido que es un hecho infrecuente pero perfectamente natural, los científicos han abordado el problema de si la homosexualidad está determinada por la genética, la fisiología, el medio ambiente o, como pretenden algunas organizaciones religiosas, es una decisión personal evitable o una “desviación” que puede revertirse o una enfermedad que puede “curarse”, como afirman distintas denominaciones religiosas.

Un estudio sueco de 2005 demostró que los hombres heterosexuales y los homosexuales responden de manera distinta al verse expuestos a ciertos aromas hormonales o feromonas que se considera que están implicados en la excitación sexual. Más aún, tanto en las mujeres heterosexuales y los hombres homosexuales se activa una zona del hipotálamo relacionada con la sexualidad al verse expuestos a una testosterona que se encuentra en el sudor masculino, mientras que esto no ocurre con los hombres heterosexuales. Éstos, por su parte, tienen esa misma reacción al exponerse a un compuesto similar al estrógeno que se encuentra en la orina de las mujeres.

Ésta ha sido una de las primeras demostraciones de que el cerebro homosexual y el heterosexual tienen diferencias funcionales y estructurales que se pueden medir más allá de los informes de los sujetos experimentales. En general, depender de lo que dicen los sujetos de la experimentación tiene muchos riesgos por la posibilidad de que tales sujetos alteren sus respuestas por motivos sociales, profesionales, personales o de otra índole. La utilización de escáneres cerebrales de distintos tipos, por su parte, estudia reacciones del cerebro que el sujeto no puede controlar ni alterar, y que demuestran que existen diferencias reales entre las personas homosexuales y las heterosexuales.

Poco después, una investigación del Dr. Simon LeVay estudio sobre el tamaño del grupo de neuronas de la parte anterior del hipotálamo llamadas INAH3, demostró que éste es significativamente menor en los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales. El experimentador, Simon LeVay, advertía en 1991 que no se sabía aún si esa diferencia era causa o consecuencia de la orientación y comportamiento homosexual, y que lo conducente era realizar más investigaciones en ese sentido.

La existencia de hechos biológicos relacionados estrechamente con la homosexualidad sustenta la hipótesis de que la homosexualidad no es una elección personal. Lo mismo se desprende de un estudio realizado en 2005 por Ivanka Savic y Per Lindström del Instituto del Cerebro de Estocolmo, que encontró similitudes en la respuesta emocional de hombres homosexuales y mujeres heterosexuales en la zona del cerebro conocida como amígdala cerebral. Más interesante resultaba que se encontraran similitudes de las mujeres homosexuales con los hombres heterosexuales en las mismas respuestas de la amígdala cerebral. En pocas palabras, al parecer el cerebro homosexual de un género funciona como el cerebro heterosexual del otro género, algo que no se explica fácilmente si no se tiene en cuenta que al menos una parte de la preferencia y comportamiento homosexuales tienen una base bioquímica y, probablemente, genética. El estudio de Savic y Lindström indicó además que la utilización de todo el cerebro también mostraba marcadas diferencias. Los hombres heterosexuales y las mujeres lesbianas hacen una utilización mayor de del hemisferio derecho del cerebro, la llamada lateralización, mientras que entre los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales ambos hemisferios son utilizados de modo más o menos equilibrado.

Se han encontrado correlaciones similares en otros aspectos de la conducta. Por ejemplo, los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales se desempeñan mejor que los hombres heterosexuales en pruebas verbales. Y tanto los hombres heterosexuales como las mujeres lesbianas tienen mejores habilidades de navegación que los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales.

Aún no sabemos si la homosexualidad es genética, o está totalmente determinada por la biología, pero sí es un aviso de que las valoraciones sociales, religiosas o morales no son la mejor forma de enfrentar un hecho como la homosexualidad. La homofobia, en cambio, es claramente un fenómeno social, muchas veces motivado por las creencias religiosas o el miedo a lo desconocido, cuando no a confusiones producto de la ignorancia que no tienen ningún sustento científico.

Ratas bisexuales


Una de las primeras diferencias encontradas en 1990 fue la de la estructura llamada núcleo supraquiasmático, el “reloj” de nuestro cerebro, que en los hombres homosexuales es del doble del tamaño que tiene en los hombres heterosexuales. Los experimentadores, más adelante, provocaron hormonalmente el mismo fenómeno en ratas en desarrollo y el resultado fueron ratas bisexuales, demostrando que al menos esta diferencia no dependía de la actividad sexual, sino de la acción de las hormonas sexuales en el cerebro en desarrollo.

5 comentarios:

Felipe dijo...

Muy interesante, pero voy a ser un poco talibán ;-) Creo que utilizar "género" en vez de "sexo" no es muy correcto.

Ivan dijo...

Interesantisima entrada.

El que corre con lobos dijo...

Muy a menudo nos olvidemos que a lo largos de los siglos se ha expandido unas normas etico-morales muy arraigadas y fundadas en base a las creencias hebraicas, y que finalmente estas normas etico-morales han recubierto de un manto tabú, en referencia a la sexualidad, la casi totalidad de nuestra civilización occidentalizada. Y este hecho irrefutablemente nos condiciona a todos.
No solo hablando de los prejuicios en contra de la homosexualidad, sino también a los referentes a los heterosexuales y los papeles que han de desempeñar los géneros.
Las normas son lo que son, normalizaciones fundadas sobre algunos credos y estos son en mayoría religiosos, que no espirituales.
Con esto no quiero decir que no han de existir las normas, sino que estas fueron elaboradas para servir al ser humano y no al revés...
Normalizar y categorizar sin tener en cuenta la infinitud de variedad y matices que el ser humano, varones y hembras, abarcan en sus interacciones con sus medios y congéneres es lo que ha provocado y sigue generando sufrimiento; y todavía engendrara mas, si como seres conscientes no nos esforzamos todos y cada uno en aportar nuestra pizca de Sabiduría Interna y el logro de nuestra Conciencia de Ser.
Un apretón de manos a todos.

Daniel Barona Narváez dijo...

Muy buena entrada. En verdad hay muchos estudios al respecto, e incluso algunos documentales que tratan el tema. Desde mi punto de vista de mi formaci{on en biología, puedo decir que la mayoría de características presentes en los seres vivos raramente son dicotómicas o discretas (aunque a veces aparentemente lo son), y más bien lo que se ve es una continuidad a lo largo de rangos variables. El caso de la homosexualidad es uno de esos casos: no existe un prototipo de hombre o mujer perfecto, o absoluto en la definición de su sexo, sino que en la población humana mundial, hay diferencias de individuo a individuo, por lo que se puede categorizar dicha variabilidad en un rango muy amplio; de ahí la existencia (para hablar únicamente de los seres humanos) de hombres homosexuales, mujeres homosexuales, y hombres y mujeres bisexuales (estos también varían en rangos amplios en lo que respecta a sus preferencias sexuales).
Hace un tiempo escribí en mi blog un par de artículos que tratan este mismo tema; les dejo el link para que los lean y si gustan para que opinen también:

http://naturalezayracionalismo.blogspot.com/2008/07/la-biologa-de-la-homosexualidad.html

http://naturalezayracionalismo.blogspot.com/2008/12/la-biologa-de-la-homosexualidad-parte.html

Un saludo a todos.

eclesiastes dijo...

Sería interesante conocer:
-la representatividad de las muestras,
-numero
-de donde se obtienen las cobayas

porque es muy facil que se este analizando un grupo social concreto, no a "los homosexuales", que es una categoría muy difusa.
Puede que hayan estudiado a "gays"...
o a "homosexuales practicantes"...
o a gente que se acepta como "homsexuales", etc

En que contexto social, cultural, historico, etc.

No creo que sepamos tanto de las feronomas como para sacar según que conclusiones.

No se de biologia ni de medicina.

Pero lo que voy aprendiendo de historia y antropologia me hacen sospechar de la biologizacion de los comportamientos culturales.

Atentamente.